“Mi apellido es biblioteca”: la historia de Luz Marina en el municipio de Caldas

Por: 

Julieth Marín

Cuando apenas era una adolescente, Luz Marina Restrepo llegó a la Biblioteca Francisco José de Caldas a prestar su servicio social obligatorio. Era el año de 1977 y por entonces la biblioteca no era más que un garaje lleno de cajas de libros que hacía las veces de bodega, ubicado al lado del Colegio Comercial de Caldas.

“Esa experiencia fue dura porque yo vivía en Medellín y viajaba todos los días hasta Caldas para ir al colegio. Cuando me tocaban los dos días de la alfabetización, una vecina de mi abuela me daba el almuerzo. Yo esperaba a que fueran las dos de la tarde, alfabetizaba hasta las cuatro y arrancaba otra vez para Medellín a esa hora”, cuenta.

A la directora de la biblioteca en ese entonces le gustó mucho el entusiasmo de Luz Marina con los libros y le propuso hacer un curso de mecanografía acelerado para que le ayudara con la gestión de las fichas bibliográficas. De ese modo se inició como secretaria.

“Cuando empecé a trabajar en la biblioteca nos vinimos a vivir a una finca en Ancón (extremo sur del Valle de Aburrá). Yo viajaba todos los días y cuando salía de trabajar a las siete de la noche, apenas me bajaba del bus encendía la linterna para avisar que ya había llegado y así bajaban a mi encuentro”.

Pese a haber sido fundada en 1970, la Biblioteca Francisco José de Caldas sólo entró en funcionamiento siete años después, gracias a las donaciones de libros hechos por la comunidad y por una empresa que donó los estantes, las sillas y las mesas. Fue necesario hacer un proceso de descarte y preparación de los libros para su préstamo, cuidado y preservación entre otras tareas necesarias para adecuar el espacio.

Se podría decir que Luz Marina se formó al mismo tiempo que la biblioteca. Pasó por todos los procesos, desde poner los primeros libros en los estantes hasta el paso de las fichas bibliográficas al formato digital; fue testigo de la caída de una parte de la estructura y participó en el traslado a la nueva sede ubicada en la carrera 49 #131 sur-53.

Durante 17 años su coequipera fue Isabel Cristina Patiño, quien aprendió mucho de ella en ese tiempo: “La biblioteca es lo que es porque ella la hizo, pues llegó a formarse y tuvo su reconocimiento gracias a su buena gestión. Ella fue mi mentora”. Uno de los logros de la biblioteca es haber sido premiada en el 2009 por el Plan Nacional de Lectura con 2.400 libros que contemplan diferentes temáticas de interés público.

Un ladrón de libros

Durante su tiempo como bibliotecaria Luz Marina acumuló una buena cantidad de anécdotas. Una de ellas fue haber atrapado a un ladrón de libros que durante un año estuvo hurtando parte del material bibliográfico, en especial las Álgebras de Baldor. Sin embargo, un día se dio cuenta de que durante la hora de almuerzo alguien se escondía en un mezanine de la biblioteca para poder robar.

“Ese día yo cerré la puerta principal, escuché un ruido en el mezanine y le pedí a la señora del aseo que se asomara. El ladrón saltó, cayó sobre un estante, rápidamente cogió un libro y se sentó a leer con el libro al revés, pálido y sudoroso. Lo confronté, llamamos a todos los de la casa de la cultura y denuncié que era el ladrón que llevaba por lo menos un año robándome los libros”.

Semanas después la llamaron de otra biblioteca para que identificara si un ladrón que habían atrapado era el mismo que ella había descubierto: “Nos dimos cuenta de que ya tenía un negocio en el pasaje La Bastilla, donde le compraban todo el material que robaba en la biblioteca. A raíz de eso estuvo en Bellavista como un año”.

Una historia más entre todas las que vivió en más de tres décadas de trabajo.

Jubilada y trabajando

Esta mujer alegre, tranquila, amante del campo, enamorada de los libros, disfruta leer autores como Isabel Allende, Walter Riso y Paulo Coelho, pues considera que le dejan enseñanzas para todos los aspectos de su vida, sin que nada la turbe y que la hacen vivir ligera de equipaje. Su tiempo libre lo distribuye entre las amigas, los viajes, el deporte y actividades en pro de personas necesitadas.

Hoy Luz Marina sigue haciendo parte de la biblioteca como usuaria, de la cual tiene carné. Opina que el desafío es que continúe siendo un centro de desarrollo cultural que acoge a todos los usuarios del municipio y donde aún se pueden prestar muchos servicios más.

“Hoy yo miro para atrás y me doy cuenta de que todo lo que he logrado en la vida es ganancia. A la biblioteca le agradezco todo lo que tengo: mi casa propia, los viajes dentro y fuera de Colombia, la independencia y el poder acompañar a varias generaciones del municipio en su formación”.

Ese es el aporte que deja esta mujer que con entusiasmo sigue trabajando por la biblioteca, pues en la calle le sugiere a la gente libros que se encuentran en la colección y cada dos semanas visita el lugar donde pasó treinta y siete años, para conversar con quienes han sido siempre su razón de ser: los usuarios de toda la vida.

La Biblioteca Francisco José de Caldas cuenta con un espacio abierto para lectura, una sala de informática para consultas y capacitación de usuarios, así como un auditorio y una amplia agenda que incluyen promoción de lectura, talleres de escritura, música, teatro, entre otros. La colección de libros de esta biblioteca se encuentra disponible en el Catálogo Público de la Red de Bibliotecas.
 

Compartir: 

Temas relacionados

  0comentarios
  0comentarios