El chileno de la torre humana

Por: 

Equipo Editorial

Cano Rojas, cinéfilo, Documentalista

Disfruto muchísimo la experiencia de estar en un set rodeado de gente con tremendo talento en sus respectivas artes. Tiene mucho de todo: partirse el lomo trabajando en un laburo durísimo, una constante fuente de inspiración,  una forma de conectarme con temas que me apasionan y con gente que no conozco, "desnudarse" frente al espectador exponiendo mi visión sea cual sea el resultado. Ponerme en la piel y meterme al fondo de cualquiera sea el tema en que me estoy sumergiendo. Aprender, aprender, aprender...

En el cine hay personajes maravillosos: el inocente apasionado, el bohemio por naturaleza, el luchador incansable. Charles Chaplin, Jean Paul Belmondo con Goddard, Jean-Pierre Léaud con Truffaut, Dustin Hoffman en El Graduado, hay tantos. También las grandes bandas sonoras, tan importantes como un buen personaje… hay películas que no me canso de ver una y otra vez, como por ejemplo Azul, Blanco y Rojo de Kieslowski. Las tres, pero principalmente Azul. La banda sonora es una joya. Muy nostálgica, muy sutil. De la Nueva Ola Francesa también, varias. Hitchcock también.

No encuentro placer más grande que la sorpresa del encuadre perfecto, el movimiento en cámara o de cámara que te remece. Tiene que ver con mucho más que estética. Es esa fórmula de tiempo, contenido y sensibilidad. Disfruto muchísimo de películas en que cada fotograma puede ser considerado independiente del total pero también necesario para dar sentido al todo.

 

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