El cine como máquina del tiempo

Por: 

Sara Chavarriaga

En 1895 Herbert George Wells nos hablaba de una máquina del tiempo. Pero el hecho de que su literatura sea hasta hoy en día clasificada dentro del género de ciencia ficción, nos ha distanciado un poco de la máquina, poniéndola en un lugar lejano del plano de la realidad.

Siguiendo con lo anterior, me atrevo a decir que la magia que tiene el cine quizás se relaciona con su capacidad de modificar el tiempo. En sí el tiempo no se va a modificar porque una hora no va a dejar de ser una hora, pero nuestra percepción del tiempo sí que puede cambiar, porque al ver una película que nos atrapa puede parecer que el tiempo se detuviera. Entonces es como si el cine fuera una pequeña máquina del tiempo, que nos transporta a la velocidad de una película.

Ahí está precisamente una de las diferencias entre el cine y la televisión, eso sin ánimo a ofender la segunda, que puede carecer de esa capacidad de modificar el tiempo de la que hablaba anteriormente. Esto tiene que ver con las formas de consumo de cada quien, porque en mi caso, cuando veo televisión, casi siempre me pongo en modo multi-tarea, pues no hay nada mejor que trabajar o estudiar, mientras la pantalla va contando historias, aunque sea intermitentemente.

Pero precisamente por eso es que todavía es maravilloso ir a las salas de cine, porque es un momento de concentración en una vida que no es la propia. Una vida de unos personajes que apenas conocemos, pero de quienes podemos enamorarnos a la velocidad de dos o tres escenas, perdiendo la noción del tiempo y viajando a la velocidad que nos lleve el ritmo de la historia.

Sara es estudiante de comunicación y lenguajes audiovisuales. Apasionada por el mundo audiovisual, productora y realizadora de proyectos universitarios e independientes, interesada por crear cultura crowdfunding en Colombia.
 

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