La profe de las webseries

Por: 

Equipo Editorial

 

Guionista, directora, dramaturga

Hacer cine es una manera de vivir, sin hora, sin fecha, ni calendario. Es tratar de imitar la vida para capturarla. Observar el mundo, conocerlo, entenderlo para ser capaz de replicarlo. Estudiar cómo los Seres Humanos amamos, gozamos, odiamos, nos comportamos en definitiva. Es estar siempre acompañado, porque tus personajes, mientras los creas, van contigo a todas partes. Hacer cine es una forma de vida.

Hay muchos personajes indispensables, cuanto una más va viendo cine y sabiendo, más personajes imprescindibles conoce. Por ejemplo, el protagonista de un policíaco alemán de 1931 M de Fritz Lang interpretado magistralmente por Peter Lorre, unas de las primeras apariciones en el cine de un personaje degenerado, un ser que nos muestra la parte más oscura y terrible del Ser Humano. Y mi querida Norma Desmond, interpretada por la magistral Gloria Swanson bajo la dirección de Billy Wilder en Sunset Boulevard (1950). Norma Desmond es una gran diva del cine mudo en horas crepusculares que se niega a envejecer, a dejar de ser una rutilante estrella.

Hay tantas películas que no me canso de ver y repetir, y tantas que me quedan por descubrir, que es muy difícil quedarme con una. Hay tres especiales que pertenecen a una larga lista de pelis que me acompañan en cada viaje. La primera es El ángel exterminador (1962) de Luis Buñuel, considerada como un drama surrealista, pero desde la primera vez que la vi, siendo muy niña, me pareció una película de terror sin límites. La segunda es Violeta se fue a los cielos (2011) de Andrés Wood, el mejor antibiopic de la historia del cine contemporáneo con un guión extraordinario, asesorado por el auténtico gurú del guión, el Maestro -mi maestro- Eliseo Altunaga. La tercera película es Lola (2009) de Brillante Mendoza, que no digo nada para que la descubran. ¡Directita al corazón!

Las escenas que me resultan inolvidables, son muchas, demasiadas. Me quedo con las escenas de una película española de 1953 de nuestro gran director de cine -con perdón de Buñuel- Luis García Berlanga, la película es Bienvenido, Mister Marshall, una comedia, bueno en realidad una sátira, una crítica feroz sobre la situación política y económica de España -¿les suena?- de esa época. Me quedo con dos escenas, la del discurso del alcalde en el balcón municipal, lleno de demagogia y sueños. No ha envejecido en lo más mínimo.Y en la que finalmente los americanos pasan de largo, después de que el pueblo se ha gastado una fortuna que no tiene en recibirlos, copla incluida. Esta escena representa una gran siembra dramática para provocar una crisis que levante el clímax hasta una emoción arrolladora, cuando el pueblo entero va a saldar la deuda con lo poco que tiene: una gallina, un saco de arroz, un poema...

Texto a partir de entrevista realizada mediante intercambio de correos electrónicos con la especialista en webseries.
 

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