Rompiendo barreras desde las bibliotecas: un vistazo a los talleres del Premio Red de Ideas

Ya están en marcha los talleres ‘TIC sin barreras’, una apuesta de la Red de Bibliotecas de la Fundación EPM para promover la vinculación digna y equitativa de las personas con discapacidad a los servicios bibliotecarios. La actividad, que inició el 16 de junio, constituye el componente de formación del Premio Red de Ideas 2015 y se realiza en asocio con el programa Apropiación Social TIC del Convenio Fundación EPM - Tigo-Une.
 
¿Están preparadas las bibliotecas públicas y su personal para atender a una población que, a pesar de diversas discapacidades, tienen los mismos derechos que todos para acceder al conocimiento y los servicios culturales y educativos? Esta pregunta motivó la creación de los 'Talleres TIC Sin Barreras' como parte del Premio Red de Ideas 2015. Este testimonio de su coordinadora nos muestra el alcance que hasta ahora ha tenido la estrategia.
 
Los talleres ‘TIC sin barreras’ nacieron como una estrategia de acompañamiento a las bibliotecas inscritas en el Premio Red de Ideas 2015. En ellos se les brinda un contenido temático, académico y práctico, enfocado en las TIC (Tecnologías de la información y la comunicación), el acceso igualitario al conocimiento, la legislación y el trato digno y adecuado a la población con discapacidad. El objetivo es ofrecerle al personal bibliotecario los elementos necesarios para una mejor elaboración de los proyectos con los que participarán en el Premio, y al mismo tiempo brindar a la comunidad interesada o directamente involucrada con el tema un espacio para acceder a conocimientos valisosos para su cotidianidad. 
 
En el transcurso de los talleres hemos recibido gran variedad de públicos, entre usuarios frecuentes, profesionales en el tema, gestores bibliotecarios, y personas con discapacidad, entre las que destacamos: visual, cognitiva, motriz y auditiva. -Alejandra Ospina, Coordinadora de los Talleres.
 
 
 


Anécdotas de un recorrido incluyente

La primera experiencia que nos dejó el taller la vivimos en la Biblioteca Público Escolar Granizal. Un grupo de aproximadamente 20 personas, entre los 13 y los 60 años, iba llegando a la biblioteca, todos ellos con una característica en común: discapacidad cognitiva. Entre esas 20 personas conocimos a tres hermanos que poseían la misma condición y que frecuentemente visitan la biblioteca para pasar un rato agradable y salir de su rutina diaria.  
 
Luego de 20 minutos de taller, llegamos a la conclusión de que los contenidos podían tornarse algo incomprensibles para los usuarios que nos acompañaban, por lo que decidimos hacer un alto en el camino y adaptarnos a la situación: continuamos el taller con el personal de la biblioteca, y a ellos les propusimos una actividad manual, a la que todos respondieron con una enorme sonrisa. Así fue como terminamos recortando y pegando papeles de colores, formando figuras y construyendo las visiones de estas personas tan especiales.
 
Ese mismo día, en la Biblioteca Público Escolar Popular No. 2, tuvimos una delegación extranjera: mexicanos y brasileros que hacen una pasantía en Medellín acompañaron el taller, junto con usuarios frecuentes de la biblioteca, algunos de ellos con discapacidad, quienes se pusieron en situación para asimilar las problemáticas cotidianas que debe afrontar una persona con estas condiciones.
 
Dos días después, en el Parque Biblioteca Fernando Botero San Cristóbal, la mayoría de los asistentes poseía alguna discapacidad. Ese día, al finalizar el taller de dos horas, los asistentes propusieron un espacio adicional para el diálogo y el debate que se extendió por 45 minutos, y en el que cada uno aportó su visión de la discapacidad, sus dudas al respecto y compartió sus experiencias. 
 
Un poco más hacía el sur de la Ciudad, llegamos a la Biblioteca público-corregimental El Limonar. Sorprendidos nos quedamos cuando en la Biblioteca de este barrio se fueron uniendo al taller muchos niños interesados en el tema. Al principio temimos que estuvieran en el taller solo para hacer travesuras, pero fue más nuestro asombro cuando vimos a estos pequeños sentados, escuchando atentos, opinando y preguntando sobre el tema. 
 
Devolviéndonos otra vez hacia la parte nororiental de la ciudad, llegamos hasta la Biblioteca Público Escolar Santa Cruz, donde estuvimos acompañados del grupo de discapacidad visual de la Biblioteca. Con ellos el tema se puso candente, pues encontramos diferentes puntos de vista respecto al tema de la  Accesibilidad TIC. Tuvimos altos y bajos, con discusiones en torno a las virtudes del lenguaje braille versus lo que ofrecen las nuevas tecnologías, pero al final logramos equilibrar el ambiente y todos salimos contentos del taller y con nuevo conocimiento en nuestras mentes, pues todos los puntos de vista eran respetables y argumentados. 
 
Algunas conclusiones hasta aquí
 
Estas son solo algunas de las experiencias que hemos vivido hasta ahora, lo que nos ha dejado un balance muy positivo con respecto al contenido y la temática de los talleres TIC Sin Barreras. Hablar de accesibilidad y discapacidad para muchas de estas personas es difícil tal vez porque no cuentan con recursos económicos para acceder a estas tecnologías, sin embargo dentro del taller afianzamos la idea de que las bibliotecas son espacios de encuentro y libre acceso para lograr soluciones a esas problemáticas.
 
Estos espacios cada día trabajan más fuerte para generar nuevas estrategias de inclusión e igualdad, y precisamente con esa finalidad participan hoy en el proceso de acompañamiento del Premio Red de Ideas 2015. 
 
La discapacidad: una realidad en las bibliotecas
 
Aceptamos el reto de trabajar por las personas con discapacidad y nos dimos cuenta que esa es una de las demandas más constantes de muchas de las bibliotecas de la Ciudad y del Departamento, que ya cuentan inclusive dentro de sus usuarios frecuentes con grupos que requieren atención especial y con programas de fortalecimiento que les ayudan a brindar actividades y soluciones cada vez más incluyentes y funcionales. 
 
 
 
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