Desde que la película Amores Perros se convirtió en el portal por el cual el cine mexicano entró pisando fuerte en el siglo XXI, las películas de Alejandro González Inárritu son esperadas con ansias en todo el mundo. Y es que pareciera que cada fibra de este cineasta estuviera hecha con astucia, inteligencia, genialidad y sobre todo una sensibilidad que le permite ser universal en el acto de retratar las tragedias humanas y las emociones que desembocan de ellas.
Tras el éxito de su primer largometraje, que recibió varias nominaciones a los premios Oscar, el director mexicano empezó a participar en producciones de prestigio mundial como esa película compuesta de cortometrajes con la que once cineastas de distintos países rendían un homenaje a las víctimas de los atentados del 11 de septiembre.
En el año 2003, la película 21 Gramos significó para González Iñarritu su consagración en Hollywood, pues trabajó con estrellas de la talla de Sean Penn, Naomi Watts y Benicio del Toro. Al mismo tiempo, consolidaba su trabajo colaborativo con el escritor Guillermo Arriaga, guionista de los dos largometrajes con los que González Inárritu impulsó su precoz carrera.
Antes de que su nombre encabezara los créditos de cualquier película, González Inárritu era tan polifacético como Orson Wells: fue locutor de radio, compositor de bandas sonoras y director de una importante cadena televisiva. En la década de los ochenta se dedicó a estudiar, se graduó en la Universidad Iberoamericana, fue locutor en la emisora WFM y participó como el compositor de la música de películas como Garra de tigre (1989),Un macho en el salón de belleza (1987) y Un macho en la cárcel de mujeres (1986). Pero su obsesión era el cine y estudió en Maine y en Los Ángeles. A los 27 años, González Iñárritu ya era director de la cadena Televisa.
Pero en este cargo no duraría mucho y con la complicidad de varios amigos creó la productora Zeta Films, bandera independiente bajo la cual rodó anuncios televisivos, cortometrajes, su primera película de media duración llamada Detrás del Dinero –en la que actuó Miguel Bosé- y finalmente su laureada Ópera Prima.
En el año 2006, González Inárritu estrenó su tercer largometraje, Babel. Una película que lo hizo buscar en los cuatro extremos del mundo los conflictos que surgen de la paranoia, el desentendimiento y los límites que el ser humano impone a sus semejantes. Pero esta vez el guión no fue exclusividad de Guillermo Arriaga sino que Alejandro González Inárritu se involucró de lleno en su escritura confeccionando un argumento de historias cruzadas y personajes que se relacionan íntimamente disolviendo todas las distancias.
El próximo filme de este prolífico director lleva como título Biutiful, se encuentra en post producción y su estreno se espera para el próximo año. Por eso, es un privilegio que le robe tiempo a sus diversas ocupaciones, dedique algunos días para visitar el Hay Festival en Cartagena de Indias y participe en el evento que le dará apertura a un evento que reúne las mejores plumas de Colombia y el mundo.